Por 30 gallinas y 40 cajas de cerveza
El hallazgo de este gran centro de producción de droga e insumos químicos, fue posible gracias a un sigiloso trabajo de inteligencia policial. Fue un informante anónimo quien dio a conocer la existencia de un laboratorio ilegal. Inmediatamente la policía montó un operativo especial de seguimiento a fin de ubicar el laboratorio.
Diez toneladas de insumos químicos comisados
Luego de varios días de paciente espera, el 04 de junio pasado, los agentes especiales detectaron una serie de movimientos inusuales en la zona. Ese día el país estaba expectante del partido de fútbol entre Perú y Colombia. Por ello, resultó sumamente extraño que en el poblado de San Gabriel de escasos habitantes personas extrañas adquirieran 40 cajas de cerveza y 30 gallinas y desaparecieran silenciosamente en el monte. ¿Para quienes estaba destinado semejante festín de licor y comida?.
Este inusual movimiento alertó a la policía. Fue la pista que delató la permanecía de numerosas personas en un lugar de la selva. Días después, se confirmó la ubicación del laboratorio y el gran golpe se ejecutó.
Operativo exitoso
Evadiendo la espesura de la selva, 40 efectivos policiales pertenecientes al Grupo de Operaciones Especiales, División Antidrogas de Mazamari y personal de inteligencia, llegaron hasta el Caucho, lugar ubicado a 35 minutos de vuelo de la Base “Los Sinchisâ€.
Bidones conteniendo acetona
Lo inaccesible del lugar obligó al equipo policial a improvisar un pequeño helipuerto a fin de parquear las cuatro aeronaves con las que viajaron hasta la zona.
Luego de una dura caminata de más de dos horas en la que sortearon una copiosa vegetación y riachuelos se encontraron con el primer indicio que los llevaría hacia este gran centro de acopio y producción de droga; un pequeño cuarto de madera surtido de herramientas y equipo de soldadura.
Este primer contacto acrecentó sus ansias de llegar al mismo centro de producción. Los policías aceleraron el paso, agitando sus armas contra el pecho y conteniendo casi la respiración, llegaron finalmente a su objetivo.
Descubriendo el laboratorio
Los agentes antidrogas no podían creer lo que tenían en frente. Para muchos de ellos, ni los diez años de experiencia en trabajos de interdicción de droga en la selva fueron suficientes para experimentar este nuevo hallazgo que no se comparaba en nada a otros centros de producción anteriormente intervenidos.
Se trataba de algo mucho más grande, mas estructurado, totalmente equipado y con todas las más inimaginables comodidades. Era en suma, la fábrica rural de droga más grande descubierta en el Perú.
Este bien montado laboratorio de producción se encuentra en una zona conocida por la existencia de extensas áreas cocaleras, mafias de narcotraficantes y tránsito de columnas terroristas.
Su ubicación estratégica, a casi orillas del Rió Ene y muy cercano a Puerto Quimaro, permitía a los narcotraficantes sacar la droga con toda comodidad evadiendo la vigilancia policial.
La detección del laboratorio por aire es completamente nula por la enmarañada selva. La policía calcula que desde este lugar habrían salido grandes cantidades de droga de la más alta pureza aún no cuantificadas. Su operatividad se remonta de 6 a 12 meses de funcionamiento.
Quizás por todas estas facilidades de producción y acopio de droga los narcotraficantes no quisieron darse por vencidos e intentaron recuperar la droga e insumos químicos comisados por la policía.
Al caer la noche un grupo de narcotraficantes portando armamento de guerra atacó a los custodios produciendo una balacera que felizmente no produjeron heridos ni bajas en el lado policial. Luego de un enfrentamiento de 15 minutos los narcotraficantes huyeron despavoridos por la espesa vegetación no lográndose capturar a ninguno de ellos.
* CC: Clorhidrato de cocaína